Ildefonso Falcones – El pintor de almas.

Sinopsis: Barcelona, 1901. La ciudad vive días de gran agitación social. La oscura miseria de los más desfavorecidos contrasta con la elegante opulencia de las grandes avenidas, donde ya destacan algunos edificios singulares, símbolo de la llegada del modernismo.
Dalmau Sala, hijo de un anarquista ajusticiado, es un joven pintor que vive atrapado entre dos mundos. Por un lado, su familia un Emma, la mujer que ama, son firmes defensores de la lucha obrera; hombres y mujeres que no conocen el miedo a la hora de exigir los derechos de los trabajadores. Por otro, su trabajo en el taller de cerámica de Don Manuel Bello, su mentores y conservador burgués fe férreas creencias católicas, lo acerca a un ambiente donde imperan la riqueza y la innovación creativa.
De este modo, seducido por las tentadoras ofertas de una burguesía dispuesta a comprar su obra y su conciencia, Dalmau tendrá que encontrar su auténtico camino, como hombre y como artista, y alejarse de las noches de vino y drogas para descubrir lo que de verdad le importa: sus valores, su esencia, el amor de una mujer valiente luchadora y sobre todo, esos cuadros que brotan de su imaginación y capturan en un lienzo las almas más miserables que deambulan por las calles de una ciudad agitada por el germen de la rebeldía.

Opinión personal: No tengo palabras para describir todo lo que me ha hecho sentir este libro. Como transmite el sufrimiento de la clase obrera, su lucha, la desesperación, la supervivencia que tienen que afrontar; todo encarado al desprecio y superioridad de la clase alta, de «los ricos». La manera de novelizar la historia, que creemos pasada, pero que sigue siendo actualidad. Las huelgas generales por los derechos de los trabajadores, por salarios dignos, por vivienda digna. Este libro te transporta a una época revolucionaria en la que miles de personas perdieron la vida luchando para poder vivir. La lucha de las mujeres para demostrar que son iguales a los hombres, e incluso más valientes; la humillación que tuvieron (y que tienen) que pasar para dar de comer y sacar a los suyos adelante. La verdad, solo he llorado con un libro en mi vida, pero había momentos en los que, o bien por tristeza o bien por rabia, se me saltaban las lágrimas. En serio, no tengo palabras, es una verdadera obra de arte. Enhorabuena, maestro, lo has vuelto a hacer. Inigualable.

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